Obra de teatro

La Fundación Natá de Los Caballeros del Siglo XXI (FUNAC) presento la obra “Encuentro de dos culturas”, una representación teatral y de danza que rememora la llegada de los primeros colonizadores españoles al istmo y la hidalguía que tuvo el pueblo indígena de Natá, liderada por su cacique jefe, Quibian.

La obra, dirigida por Milton Campos del Instituto Nacional de Cultura (INAC) del distrito de Aguadulce y coordinada por Arquímedes Sáenz de FUNAC, plasma como Gonzalo de Badajoz, siguiendo instrucciones de Pedro Arias Dávila, inicia un accidentado recorrido por las sábanas costeras panameñas hasta el río Escoria (hoy río Santa María) y límite entre Coclé y la península de Azuero en busca de oro. Badajoz navega desde Nombre de Dios, en la costa caribeña panameña, atravesando las sierras de Capira.

Durante sus actos, se rememora las luchas y enfrentamientos registrados con los invasores españoles, quienes se dedicaron a apresar caciques y exigir rescate a cambio de su libertad. Además, se recoge esos momentos en que los españoles después de haber obtenido gran cantidad de oro de parte del cacique París, ansiando más, intentan volver a atacar al cacique sufriendo una fuerte derrota que lo obligó a dejar lo adquirido en la comarca del cacique Anatá, Natá o Natán, apreciando la gran fertilidad y riqueza de la región bañada por el Río Grande y Río Chico.

Los organizadores del evento destacaron la actividad porque representa un aporte a esas nuevas culturas para conocer las vivencias presentadas en aquella época y rescatar su cultura e historia. Indicaron que la coreografía y la adaptación, fue seleccionada de manera detallada para lograr que los asistentes trasladaran su imaginación hacia esa realidad que vivieron los indígenas en su lucha contra los españoles.

 
 
 
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“Los 500 años del encuentro de dos culturas”

Por Teresa Villarreal de Martínez.

El 15 de marzo del 2015, se celebrará en la histórica ciudad de Natá, los 500 años del encuentro de dos culturas.

El 15 de marzo de 1515, se realiza en tierras de los nataes, territorio este liderizado por el gran Señor (Jura) Natá, el  encuentro de dos culturas, con la llegada de los primeros españoles, dirigidos por Gonzalo de Badajoz, quien por encargo de Pedro Arias Dávila, sale de Nombre de Dios en busca de oro.

Es así como figura el Capitán Gonzalo de Badajoz y sus compañeros en las páginas de la historia de la colonial ciudad “Natá”.

Por encargo del gobernador Pedro Arias Dávila, Gonzalo de Badajoz, salió de Nombre de Dios en 1515 y cruzó las sierras de Capira, para iniciar un accidentado recorrido por las sabanas costeras del Pacífico panameño hasta el río Escoria (hoy rio Santa María), límite entre Coclé y la península de Azuero. En este recorrido los invasores españoles se dedicaron a apresar caciques y exigir rescates a cambio de su libertad.

Cuando Badajoz pasó a los dominios del cacique Tatarecherubí, ya los españoles llevaban 8.000 pesos de oro que le habían quitado al cacique Tatananguá. Tatarecherubí ofreció un presente a Badajoz a cambio de que no lo hicieran prisionero, pero, -a la vez- informó que los dominios del cacique Natá había mucho de aquel precioso metal.

Envió Badajoz a Alonso Pérez de la Rúa, quien con 30 hombres asaltó la población durante la madrugada. Los españoles, al amanecer, se percataron de que estaban en medio de grandes poblados y decidieron asaltar al que les parecía ser el principal. Robando oro y prendiendo indios, capturaron al cacique Natá, creyendo que con tenerlo en su poder los indios cesarían los ataques contra ellos, pero no resultó así, pues los indios se abalanzaron contra los cristianos con gran osadía. Entonces, los españoles amenazaron con matar a Natá si éste no ordenaba a sus súbditos que cesaran los ataques. Natá aceptó la propuesta de los ibéricos y ordenó a su pueblo que no los atacaran.

Badajoz fue en auxilio de la gente de Pérez de la Rúa y puso en libertad al cacique Natá, quien le obsequió con 15 mil pesos de oro. Los españoles permanecieron en el pueblo de Natá por espacio de dos meses y, luego, se abalanzaron contra el cacique Escoria (región de Aguadulce), donde hicieron acopio de 9.000 pesos de oro que les regaló el cacique.

Ante tan magnánimo regalo, Badajoz le correspondió a Escoria tomando presas a una de sus hijas y sus mujeres, una de ellas hermana del cacique Paris, uno de los más poderosos y ricos de aquella región. Por más ruegos que hizo Escoria a los europeos para que dejaran en libertad a las mujeres cautivas, éstos no hicieron caso, por lo que Escoria solicitó ayuda a su cuñado Paris para atacar a los españoles, pero respondió que él no había sido agraviado, por lo que no aceptó la propuesta de Escoria. En cambio, Paris envió a los invasores regalos valorados en 12 mil pesos de oro en señal de la amistad y, además, un indio principal en compañía de su mujer, la cual era familia de Paris, para que se entrevistara con Badajoz. Este indio principal también entregó al capitán español un presente de 3,000 pesos de oro. Durante la noche este indio principal fue agraviado en la persona de su mujer, de lo cual informo a Paris, quien con el apoyo de otro cacique de la región emprendieron batalla contra los invasores.

Los indios incendiaron la casa en la cual se encontraban los españoles y en la cual  custodiaban 10 cestas con aproximadamente 80 mil pesos de oro, de las cuales –en medio de la lucha y el fuego –los cristianos sólo pudieron rescatar siete canastas, que guardaban en un cerrito. Paris atacó nuevamente con tal furia que los obligó a huir, perdiendo los invasores todo el oro que habían robado. Los indios que llevaban prisioneros murieron calcinados en el incendio.

Perseguidos por los indios de Paris y Escoria, los españoles, unos en canoas a través del rio y otros a pies por la ribera, llegaron al caserío de Natá, quien también se volvió contra ellos, heridos, pero asaltando poblaciones, llegaron a Santa María la Antigua del Darién, en la costa atlántica, hasta entonces, base de operaciones.